Sep 03 2008
Viaje a Australia, Nueva Zelanda y Malasia, de Gerald Durrell
Leer los libros de Gerald Durrell y descubrir su personalidad y las facetas menos conocidas de su trabajo y de su vida ha sido una de las experiencias lectoras más gratificantes que he tenido nunca. He devorado uno tras otro todos los volúmenes publicados en la biblioteca dedicada al autor, pero como no quiero aburrir explicando sin parar lo maravillosos que me han parecido todos los libros, voy a hablar más ampliamente de Viaje a Australia, Nueva Zelanda y Malasia, el último que adquirí y el que creo, finaliza sin remedio mi “etapa Durrel” , pues ya no me quedan obras nuevas que descubrir.
Este libro nos narra las peripecias sufridas durante el rodaje de una película cuyo objetivo era mostrar la situación del movimiento conservacionista en el mundo y presentar sus logros más importantes, así como sus fracasos y las personas implicadas en una tarea tan faraónica y a veces tan poco gratificante. Para ello Durrell, su mujer, el productor y el cámara, un escueto pero entregado equipo, recorrieron 72.000 km. a lo largo de Australia, Nueva Zelanda y Malasia, acercándose a los esfuerzos de diferentes equipos de personas o individuos que empeñaron sus vidas para intentar conseguir que una determinada especie de un país no desapareciera completamente de la faz de la tierra. Para ello Durrell utiliza su peculiar sentido del humor y su capacidad de observación para arrancarnos una sonrisa en cada secuencia narrada, mostrándonos una realidad a veces amarga y a veces repleta de satisfacción, como la lucha por recuperar las poblaciones de tuátera (superviviente de un reptil prehistórico y dotado de un ojo pineal) en Nueva Zelanda, ó las medidas del gobierno malayo para mantener la exigua población de tortugas laúd que únicamente anidan en una determinada zona de Sumatra, ó los estudios del Gobierno australiano para determinar si los canguros deberían ser considerados una plaga como era el deseo de los granjeros australianos.
Sin ninguna duda este es el libro más serio y científico de los que he leído de Durrell, no en vano el eje fundamental del libro es el movimiento conservacionista que en los años en los que Durrel escribió este libro era aun considerada una patraña por la opinión pública y por los poderes fácticos de la mayor parte de los países del mundo. Tras las experiencias acumuladas en este viaje, Durrell fundó un zoológico en Jersey (Inglaterra) con el objetivo fundamental de criar colonias reproductoras de especies que en estado natural no reciben protección o sólo protección sobre el papel para posteriormente reintroducirlas en su hábitat natural.
Al cerrar las páginas del libro, un deseo imparable crece en el lector bienintencionado, que las especies amenazadas que conoció Durrell en su periplo sigan sobreviviendo gracias al esfuerzo de muchas personas abnegadas que dedican su tiempo y esfuerzos en conseguir que nuestro planeta no pierda parte de su riqueza, y eso lo consiguen gracias a las donaciones de miles y miles de personas concienciadas con la protección de la naturaleza. Durrell nos insta al final del libro a realizar donaciones a su fundación, y de verdad creo que merece la pena y que todos debemos aportar nuestro pequeño grano de arena. Yo no he donado nada a la fundación de Durrel, pero llevo años colaborando con ADENA, una asociación que se mueve con el mismo espíritu que Durrell esgrimió durante toda su vida y que vuelca con tanta convicción en todos y cada uno de sus libros.
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Publicado el 7 de Septiembre de 2008 a las 21:34
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