Jul 28 2010
La fábrica de la luz, de Michael Jacobs
Desde la publicación de Entre limones de Chris Steward parece haberse puesto de moda narrar las experiencias de escritores ingleses perdidos en Andalucía en contacto con una sociedad rural tan alejada de su urbanita, práctico y civilizado sentido de la vida. En este caso se publica en España La fábrica de la luz, una obra publicada hace tiempo en Inglaterra en la que Michael Jacobs narra sus experiencias y su particular fascinación por el pueblo jienense de Frailes, basándose en su propia experiencia y su asombrada mirada sobre aquello que le parece una forma arcaica, natural y espontánea de vivir la vida, ya perdida en otros lugares de la geografía española, en fuerte contraste con su Londres apabullante de civilización.
Al comenzar la lectura una tiene la desagradable sensación de que el escritor quiere convencernos de que su experiencia en Frailes es única, de que el pueblo al que llega de casualidad para enclaustrarse a escribir una traducción de Lope de vega encierra una magia especial, culpable fundamental de su obsesión por ese perdido pueblo de Andalucía, y es tal el interés en mostrarnos ese aura especial del pueblo y sus habitantes que terminas por no creértelo y pones en duda cada descripción elogiosa del pueblo y de sus habitantes.
Pero continúas leyendo y Michael Jacobs comienza a olvidarse de convencerte de la experiencia esotérica que supone una visita a Frailes para concentrarse en narrar los acontecimientos que se suceden en una población rural regida básicamente por las estaciones y las cosechas, se vuelca por fin en describirnos el carácter de los fraileros y las especiales circunstancias de cada uno, sus defectos y sus virtudes, sus obsesiones y sus miedos, y nos deleita con la descripción detallada e irónica de la vorágine en que se convierte la estancia del escritor en Frailes cuando este decide revivir el clausurado cine de la población para proyectar de nuevo “El último cuplé” en presencia de la propia Sara Montiel, y así dar publicidad a una población que se muere frente a la fuerza de la emigración a las grandes ciudades.
Al final resulta ser una lectura entretenida, escrita sin grandes florituras pero con una prosa sencilla que casa perfectamente con el espíritu del libro y que logra el objetivo de convencernos de viajar a Frailes o por lo menos enterarnos más de la historia y la circunstancias de este pueblo, con el aliciente de que los personajes que aparecen en la novela son personas de carne y hueso, tal vez (seguramente) algo maquilladas para lograr el efecto mágico que persigue el autor.
Más información:
El Macondo español en Público.es
La fábrica de la luz en Cronista de Guarromán
Denuncia a Michael Jacobs por su libro dedicado a Frailes en Diario de Jaén.es
Emborronan el libro de Michael Jacobs en A mi manera
Michael Jacobs o Macondo está en Jaén en Entre sábanas
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Ayer me acabé “Entre limones” de Chris Stewart. No me ha apasionado, pero tampoco está mal. Creo que parecido a este, pero centrado en el cortijo.
Pues si, supongo que nada del otro mundo, sin más una lectura agradable ¿no? Pues lo mismo que este…