May 04 2008

Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer

Hace relativamente poco tiempo encontré en el periódico un amplio artículo sobre la última película de Sean Penn como director, normalmente suelo echar un rápido vistazo a dichos reportajes y paso de largo, pero en esta ocasión el argumento y el hecho de que fuera una historia real me hizo leérmelo de arriba abajo, deseando tener la oportunidad de ir a ver la película. Pero, casualidades de la vida, antes de poder acudir al cine me encontré, mientras hacíamos el inventario de la librería, con la versión en bolsillo del libro Hacia Rutas Salvajes de Jon Krakauer (en el que se basa dicha película). Así que el libro no volvió a la estantería, se fue conmigo a casa y lo devoré en dos días.

El relato de la aventura vivida por Chris McCandless resulta apasionante, aun conociendo el final de la historia, la muerte por inanición de Chris, el autor nos muestra no al loco jovenzuelo que se lanza a una aventura con todas las papeletas para obtener un trágico final, sino que nos introduce poco a poco en la extraordinaria forma de ser del protagonista, mostrándonos a un joven apasionado por la vida, que lucha hasta el final por un sueño, que sabe perfectamente los peligros a los que se enfrenta, que conoce el medio en el que se mueve y que se preparó concienzudamente para poder sobrevivir a las duras condiciones a las que sabía que se enfrentaría para poder ser capaz de llevar a buen puerto su aventura.

Mientras el autor nos sumerge en la compleja personalidad de Chris a través de entrevistas con las personas con las que se cruzó en su camino, amigos a los que transmitió parte de esas ganas locas de vivir, en las que depositó un poso perdurable de amistad, una pregunta se va haciendo cada vez más acuciante según avanza el relato y la narración nos borra el prejuicio inicial de locura, inexperiencia o desconocimiento que achacábamos al joven aventurero. La pregunta que crece sin cesar es, ¿cual fue la causa real de la terrible muerte sucedida en un autobús abandonado en Alaska? ¿cómo alguien tan preparado pudo morir de hambre en un terreno que conocía perfectamente? La identificación con el protagonista es tal que no llegas a creer que la muerte sea el verdadero final, y devoras las páginas del libro para encontrar una respuesta positiva, una posible salvación, aunque el trágico final se hace patente en el libro y espantosamente claro en los sucesos que realmente acontecieron.

Estructurado casi como una novela de intriga, es un claro ejemplo de gran periodismo novelado con un resultado final admirable, que nos traslada a la mente de Chris y de otros tantos como él, de los que también se nos habla en el libro, que vivieron hasta sus últimas consecuencias sus ansias de libertad y de contacto pleno con la naturaleza. La narración me hizo soñar con recorrer yo algún día esas rutas salvajes, aunque con otro final, el que también hubiera deseado Chris para su aventura.

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  1. Hacia rutas salvajes de Sean Penn | El blog de Metropolis Libros opina:

    [...] muchas ganas de ver esta adaptación de Hacia rutas salvajes después de lo mucho que me gustó el libro de Jon Krakauer, pero como (casi) siempre en estos casos, la película me ha decepcionado (relativamente) tras las [...]

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