Ago 19 2009
El pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein
Este título tan poco atrayente, encierra una de las grandes novelas que he tenido la oportunidad de leer, obra del cineasta y escritor búlgaro Angel Wagenstein, prácticamente desconocido en nuestro país y cuya obra literaria ha empezado a editar Libros del Asteroide, siendo El pentateuco de Isaac la primera de las obras de una trilogía dedicada al destino de los judíos en el siglo XX, que completan Lejos de Toledo y Adios Shangai.
El periplo vital del sastre judío Jacob Blumenfeld, nacido ciudadano del imperio astro-húngaro y que, por vicisitudes de la historia, sin cambiar de casa, es decir, manteniendo su residencia en el pequeño pueblo de Kodolech, en el territorio de Galitzia (actualmente dividido entre Polonia y Ucrania), pasa a ser polaco, soviético, alemán y austriaco sucesivamente, y que además, llega a conocer tres campos de concentración de diferentes nacionalidades, nos interna en las vicisitudes de una azarosa Europa entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y nos muestra con magistral ironía los sinsentidos de la historia y de la política.
Con un humor inteligente y analítico, salpicado de chistes judíos, Jacob nos cuenta sus tristes experiencias en una vida marcada por su condición de judío y ciudadano de un territorio eternamente fronterizo, que le llevará de aquí para allá por una Europa convulsa, salpicada de luchas de poder, de ejércitos salvadores y de ideologías políticas que moverán mareas humanas en un sentido o en otro según quién se siente en el poder en un momento determinado. Jacob vive la vida que le ha tocado vivir como puede, con el humor como escudo protector ante un destino del que él nunca es dueño, ya que como dice en varias ocasiones: “a mí nunca me ha interesado la política, pero la política siempre se ha interesado por mí”.
Acompañado en ese viaje por la historia de Europa por su cuñado y, al mismo tiempo, rabino Bendavid, que se convierte frente a sus continuas desdichas en un Pepito Grillo que le abre su obtusa mente con sus sabias palabras, según afirma el propio Jacob, escribe al final de sus días, estas memorias que destilan humanismo, inteligencia, crítica constructiva y conocimiento histórico para nuestro deleite como lectores, ávidos de nuevas maneras de ver la vida y la historia, a veces inescrutable, de nuestra vieja Europa. Imprescindible.
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Publicado el 23 de Agosto de 2009 a las 08:25
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Joé, comiquera, deja ya de reseñar -y tan bien, además-, novelas tan tentadoras que se me acumulan las lecturas por todos los lados. La verdad es que tiene muy buena pinta. ¡Qué gran editorial es ésta de Libros del Asteroide!
Saludos
La verdad es que Libros del Asteroide edita grandes obras y yo me tengo que retener para no coger y devorarme todo lo que editan, más que nada porque tengo que leer otras cosas de otras editoriales, pero la verdad es que son siempre libros muy tentadores… Este del que hablo es realmente maravilloso, así que no vas a tener más remedio que apuntarlo en tu lista de lecturas pendientes…
)
Como siempre encantada de verte por aquí y de tus comentarios (como siempre me echas flores que no vienen mal de vez en cuando
Un saludo