Ago 03 2009
Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo, de Chris Ware
Lo primero que se me vino a la cabeza cuando vi por primera vez Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo de Chris Ware, fue literalmente “¡A este tío se le ha ido la olla!”. Y os preguntaréis la razón de mi inusual exclamación. Pues sólo tenéis que ojear por primera vez esta magna obra del noveno arte, considerado por muchos el “Ulises” del Cómic. La razón fundamental fue estética, un rápido vistazo al cómic y ya te das cuenta de que no estás ante una obra al uso, de que algo es distinto tras el amplio despliegue de formatos de hojas, viñetas, estilos gráficos, tipografías, etc… que pueblan cada nueva hoja de la obra. Y te asalta una curiosidad insana y al mismo tiempo un miedo que late oculto en todo buen lector de cómics, la terrible posibilidad de que detrás de ese despliegue fantástico de recursos gráficos pueda haber dos cosas: o un verdadero fiasco o un obra maestra.
No voy a decir aquí, a bote pronto, que Jimmy Corrigan es un cómic maravilloso, porque eso se descubre poco a poco, tras una buena zambullida en la nada fácil labor de leer esta obra que recorre la vida de nuestro protagonista, un oficinista con una vida anodina, un oficinista que me trajo a la memoria el diligente funcionario de “Todos los nombres” de José Saramago, solitario hasta límites insospechados, aburrido de la vida, marcado por la presencia obsesiva de su madre, que se embarca en un inusual viaje por su pasado, por su imaginación, por su nuevo yo, redescubierto gracias a la reaparición de su padre en un presente marcado por la vaciedad absoluta de una vida sin origen ni destino.
Poco a poco, los espléndidos recursos narrativos de Ware, utilizados siempre con una causa definida, dejan paso a una historia de desesperanzas y abandonos, de reencuentros deseados e indeseados, de fantasía infantil y realidad adulta que te va dejando sin aliento mientras Jimmy se va despojando de todo lo sobrante de la vida, para quedarse desnudo ante nosotros y de paso desnudarnos al mismo tiempo la esencia de ese tiempo que pasamos en soledad o rodeados de los otros, de ese tiempo que seguramente nunca volverá.
Jimmy Corrigan no es una obra fácil de leer, ante todo por la variedad de registros y formatos adoptados por el autor para contarnos su historia, a lo que se une la edición que a veces deja la tipografía reducida casi al mínimo en las hojas con fondo negro y letras blancas, muy poco recomendable para personas con miopía o dificultades visuales como solemos ser los lectores habituales, pero es innegable que es una obra rompedora, inusual, arriesgada y que abrió y sigue abriendo nuevas vías al desarrollo de la novela gráfica, y que consigue ganarte a base de contar una buena historia con un fantástico envoltorio.
Otras opiniones:
Jimmy Corrigan en La carcel de papel
Jimmy Corrigan en Un tebeo con otro nombre
Jimmy Corrigan en ¿Quién me mandaría a mí?
Más información:
Un corto animado de Chris Ware en :espantajeria
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Publicado el 3 de Agosto de 2009 a las 09:02
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